El sector textil argentino sufrió una caída del 26% y perdió 19.000 empleos

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La actividad en la industria textil argentina no encuentra un piso de estabilidad. Según el relevamiento mensual de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), el sector registró una caída del 25,7% interanual. Esta cifra se da en un contexto donde la capacidad instalada de las fábricas se ubica como una de las más deprimidas de todo el entramado productivo, situándose casi un 8% por debajo de los niveles de diciembre del año previo.

A la par del retroceso productivo, el impacto en el empleo es uno de los indicadores más alarmantes. Desde el cambio de gestión de gobierno en diciembre de 2023, la pérdida de puestos de trabajo en el sector supera los 19.000 empleos. Los datos de la Secretaría de Trabajo detallan que, hacia noviembre de 2025, el rubro que comprende textiles, confecciones, cuero y calzado contabilizó 102.000 puestos formales, lo que representa 11.000 trabajadores menos que en el mismo mes de 2024. Las caídas interanuales en la nómina salarial son ininterrumpidas desde febrero de 2024.

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Desempeño productivo y capacidad instalada

En el acumulado de 2025, el sector textil cedió un 7,8%, una cifra que contrasta con el total de la industria nacional, que logró crecer un 1,6%. Dentro de la rama textil, los rubros que sufrieron el mayor deterioro fueron los tejidos y acabado de productos textiles e hilados de algodón, con desplomes que superaron el 30% en la comparación interanual. Asimismo, la preparación de fibras de uso textil registró una baja significativa, convirtiéndose en el principal factor que explica el arrastre negativo del año.

Desde el cambio de gestión de gobierno en diciembre de 2023, la pérdida de puestos de trabajo en el sector supera los 19.000 empleos.

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En cuanto al uso de la infraestructura, durante diciembre el sector operó apenas al 35% de su capacidad instalada. Este es el segundo guarismo más bajo de toda la industria, superando levemente solo al sector automotriz. Aunque el dato representó una mejora técnica de 6 puntos porcentuales respecto a noviembre, todavía se encuentra 7,9 puntos por debajo del nivel registrado un año atrás. En comparación, el promedio general de la industria argentina operó al 53,8% en el mismo periodo.

Dinámica de precios y mercado interno

En materia de precios, el sector textil muestra un comportamiento atípico respecto al resto de la economía. En enero de 2026, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) para el rubro «prendas de vestir, cuero y calzado» registró una variación mensual negativa del -0,5%. De esta manera, se posicionó como el sector con el menor incremento, e incluso deflación, mientras que el nivel general de precios subió un 2,8% en el mismo mes.

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En términos interanuales, el sector acumuló una suba del 15,6%, lo que representa aproximadamente la mitad de la inflación general, que se ubicó en el 32,4%. Por su parte, el índice de precios mayoristas del textil mostró un comportamiento similar con un crecimiento del 17,7% interanual, quedando 9,6 puntos por debajo del promedio industrial general. Esta brecha responde, en parte, a la fuerte caída del consumo interno y a la necesidad de las empresas de liquidar stocks ante la competencia externa.

El impacto de las importaciones de prendas

El comercio exterior presenta una dualidad que genera preocupación en las cámaras empresariales. En enero de 2026, las importaciones totales de productos textiles sumaron 16.582 toneladas por un valor de 39 millones de dólares. Si bien estas cifras generales muestran caídas del 31% en cantidad y 40% en valor respecto a enero del año anterior, el análisis por rubro revela una situación dispar.

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El renglón de prendas de vestir terminadas se movió a contramano de la tendencia general: creció un 129% en volumen y un 91% en valor frente al mismo mes de 2025. El principal origen de estos productos es China, país que domina las posiciones arancelarias tanto en prendas de punto como en tejidos planos. Esta ola importadora afecta directamente a la confección local, que debe competir con productos terminados que ingresan con costos menores.

La nota positiva: el salto exportador

Pese al complejo escenario doméstico, enero de 2026 deparó una sorpresa positiva en las ventas al exterior. Se exportaron 1.237 toneladas de productos textiles por un valor de 3 millones de dólares, lo que representó un alza del 203% en cantidad y un 72% en valor respecto a enero de 2025.

Este crecimiento se explica fundamentalmente por el desempeño de los tejidos de punto, cuyas ventas se multiplicaron por catorce en volumen y por diez en valor monetario. El resto de las categorías, como materias primas, hilados y tejidos planos, también mostraron variaciones positivas, aunque de menor magnitud. Sin embargo, los referentes del sector advierten que, pese al repunte exportador, el volumen de ventas externas todavía no alcanza para compensar la fuerte retracción del mercado interno y la caída de la producción nacional.

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