Traspaso de áreas de YPF en Chubut: Restinga Alí quedaría en manos de COPESA como operadora transitoria

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Aunque aún no hubo comunicación oficial al respecto, distintas fuentes del ámbito petrolero afirmaron ante la consulta de ADNSUR que el área Restinga Alí, que había sido revertida por YPF a la provincia, comenzó a ser operada por la empresa Copesa, una firma de  servicios que el año pasado había asumido la operación y mantenimiento de las áreas adquiridas por PECOM.

De acuerdo con lo que pudo establecerse en distintos sectores, la operación por parte de Copesa sería en carácter transitorio, ya que por ley, Petrominera debe convocar a una licitación para adjudicar el área mediante un contrato definitivo. La información no pudo ser precisada en más detalle, ya que desde la empresa estatal provincial no hubo respuesta ante las consultas de este medio.

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El área Restinga Alí había sido devuelta por YPF a la provincia de Chubut, quedando a cargo de Petrominera, en un proceso diferente al seguido con Trébol-Escalante, Campamento Central-Cañadón Perdido y Manantiales Behr. En esos casos, la operadora de bandera vendió o está en proceso de venta de esos activos. Sin embargo, en este caso se acordó una reversión, ante el poco interés que registraba el área.

Se trata de un bloque de baja producción, que actualmente entrega alrededor de 44 metros cúbicos por día, según el último Reporte de Producción de la Secretaría de Energía de la Nación, con datos actualizados hasta el mes de enero. Con una mejora en la eficiencia operativa, se estima que la producción podría elevarse hasta los 70 metros cúbicos diarios. 

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Son volúmenes marginales para una operadora mediana o grande, pero que puede resultar de interés para nuevos jugadores del negocio, incluso para empresas de servicios que dan el ‘salto’ y se transforman en operadoras. Por ejemplo, con una leve suba de la producción, en algo más del 10% y estimando un precio de barril a 65 dólares, el volumen bruto de facturación mensual podría superar los 600.000 dólares.

El orden de magnitud del bloque lo da también la baja cantidad de puestos de trabajo involucrados. De hecho, se habría acordado el traspaso de las 9 personas que seguían prestando servicios para las dos contratistas que se mantenían en el área. La indemnización habría sido afrontada por YPF, aunque con la condición de aplicar descuentos sobre la facturación pendiente a las mismas pymes ahora desplazadas -Serpecom e Industrial Chubut-, según trascendió.

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En el marco de ese acuerdo, incluso desde ayer, la gente que seguirá trabajando empezó a hacerlo bajo el logo de Copesa, que se hizo cargo de la operación en forma transitoria.
La misma empresa viene prestando servicios de mantenimiento en los bloques ya operados por PECOM, pero en este caso asume la operación del área.

Un área sensible desde lo ambiental y con un pasivo ya pagado por YPF

Si bien cuenta con instalaciones relativamente nuevas, a partir de inversiones que había realizado YPF hasta el año 2015, la expectativa productiva del bloque es acotada. Aquellas perforaciones se habían realizado en el marco de un plan que no arrojó los resultados esperados -en coincidencia con el auge de Vaca Muerta-. Fuentes del sector señalan que Restinga Alí podría haber resultado de interés en una operación conjunta con Vaca Muerta.

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Incluso, entre los análisis previos se hablaba del alto riesgo que significa la operación, por sus instalaciones marítimas, lo que entraña una alta sensibilidad ambiental.

Hay que recordar también que, al momento de la devolución del área, de acuerdo con el convenio que fue aproado por Legislatura el año pasado, la operadora había pagado 25 millones de dólares a la provincia de Chubut para cubrir la aparición de eventuales pasivos ambientales no declarados al momento del traspaso. 

En aquel convenio se consignaron los siete pozos en tierra, que deberían ser abandonados y una nómina de pasivos offshore cuya intervención fue desaconsejada. Un típico caso en el que “el remedio podría ser peor que la enfermedad”, según se explicó por entonces.

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