La Cámara Argentina de Comercio (CAC) respaldó el rumbo económico del Gobierno pero advirtió que la transición hacia un nuevo modelo implica costos para distintos sectores, en un contexto de consumo retraído y crecimiento desigual. Así lo planteó su presidente, Mario Grinman, al asegurar que “algunos vamos a quedar en el camino, pero ese es el precio que hay que pagar para tener una Argentina normal”.
Grinman señaló que el encuentro del G6 realizado esta semana con el Gobierno ya estaba previsto desde la asunción de Manuel Adorni y que se desarrolló en una coyuntura atravesada por un escenario económico complejo. “Se está atravesando un momento que no es fácil, con crecimiento económico, pero con complicaciones para algunos sectores”, afirmó durante una entrevista en Radio Mitre con Eduardo Feinmann.
La Cámara de Comercio advirtió por el impacto de las protestas en el centro
Según el dirigente empresario, el proceso actual requiere tiempo y esfuerzo colectivo. “Destruir se destruye muy rápido, construir lleva tiempo. Y ahora se está construyendo”, expresó, al tiempo que remarcó que el sector privado debe acompañar aun en un contexto adverso. “Tenemos que aportar todos nuestros granitos de arena aún cuando no la estemos pasando bien”, agregó.
Consumo en baja y un comercio “amesetado”
En relación con el desempeño del comercio, Grinman reconoció que la actividad enfrenta dificultades, principalmente por la caída del consumo. No obstante, descartó un freno abrupto. “No hay un parate en el sector, sino un amesetamiento”, sostuvo, al describir el escenario actual.
El titular de la CAC explicó que el retroceso del consumo tiene causas claras y lo vinculó con el período previo. “En 2023 estaba el plan platita, que todos sabíamos que era la isla de la fantasía”, afirmó, y sostuvo que el desafío actual pasa por “empezar a construir una nueva Argentina, aportando todos, cada uno desde nuestros sectores”.
En ese marco, destacó que los precios muestran estabilidad, aunque la demanda sigue débil. “Hoy los precios están estables, el consumo ha mermado, pero sabemos que de a poquito esto va a funcionar”, indicó.
Grinman también relativizó los datos sobre cierres de empresas en el sector. Aseguró que no existen cifras precisas y explicó que muchas firmas pequeñas no notifican formalmente el cierre. “No existen cifras exactas de las empresas que cerraron en estos últimos años, porque ni siquiera los organismos tienen esos datos”, señaló, y añadió que “entre las bajas y las altas, el sector comercio se mantiene estable”.
El costo de la transición y las expectativas económicas
Al analizar el impacto del nuevo modelo económico, el dirigente empresarial admitió que habrá consecuencias negativas para parte del entramado productivo. “Somos conscientes que algunos vamos a quedar en el camino, pero ese es el precio que hay que pagar para tener una Argentina normal”, afirmó, y consideró que se trata de un sacrificio necesario para lograr un país con futuro.
En esa línea, destacó la previsibilidad como un factor clave. Según relató, Manuel Adorni les garantizó que el rumbo no cambiará. “Este modelo no va a cambiar, como ocurrió en gestiones anteriores, cuando se solucionaba un problema generando otro”, señaló.
La Cámara Argentina de Comercio apoyó el acuerdo comercial con EE.UU.
Sobre el frente externo, Grinman sostuvo que las importaciones no representan un impacto determinante en el comercio local. Recordó que “Argentina es el tercer país más cerrado del mundo en términos de aranceles” y que solo se importa entre el 2% y el 3% del consumo.
También advirtió sobre el peso de la carga tributaria y el gasto público. “Todavía hay una carga tributaria muy alta en Argentina, y el 80% del gasto público son aportes sociales, jubilaciones, seguridad, salud y educación, que ya no se pueden tocar”, indicó.
De cara al futuro, el presidente de la CAC aseguró que el objetivo debe ser el crecimiento económico y se mostró optimista. “Nuestra proyección para este año es que la economía en la Argentina puede crecer por encima del 5%”, afirmó.
Finalmente, alertó sobre la magnitud del contrabando y reclamó mayor control. “El contrabando es real. Hemos presentado notas al Gobierno”, sostuvo, y remarcó que “uno de cada tres celulares en la Argentina es de contrabando”, un fenómeno que, según advirtió, afecta directamente al comercio formal.
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