El impacto más visible se registra en el Lago Nahuel Huapi, que al 7 de enero de 2026 se encontraba 86 centímetros por debajo del nivel medio histórico para este mes, una marca que refleja la gravedad del déficit de agua acumulado durante todo 2025.
Un año con lluvias muy por debajo de lo normal
Los datos surgen del cruce de información de estaciones meteorológicas, imágenes satelitales y mediciones de cuencas, que muestran un panorama crítico en toda la zona de bosques andinos.
En San Carlos de Bariloche, las precipitaciones acumuladas durante 2025 fueron de 447,9 milímetros, cuando el promedio anual es de 790,9 mm, lo que confirma una reducción del 43%. Solo en años excepcionales como 1998 y 2021 se habían registrado valores similares.
Además, los productos satelitales CHIRPS, que combinan imágenes infrarrojas con datos de estaciones meteorológicas, indicaron que todas las cuencas analizadas recibieron menos lluvia de lo habitual, siendo los ríos Neuquén y Limay los más afectados.
Menos nieve, menos agua
El déficit no se limita a las lluvias. Los informes de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) muestran que la acumulación de nieve también fue muy inferior a la media. En el Cerro Mirador, una de las estaciones de referencia, se registraron 493 milímetros acumulados, cuando lo normal es 780 mm, una caída del 37%.
Esto impactó directamente en el nivel del Nahuel Huapi, que durante todo 2025 estuvo dentro de la categoría “seco” y pasó a “extra seco” en los últimos meses.
El Bolsón, con uno de los peores registros
La situación es aún más crítica en El Bolsón y su zona de riego. En el sistema de Mallín Ahogado, que abastece tanto a productores como a arroyos naturales, los caudales están muy por debajo de los valores normales.
Como ejemplo, el arroyo Carrasco registró un caudal de 3,4 m³ por segundo, cuando el promedio de enero es de 10 m³/s, lo que implica una caída cercana al 70%.
Qué se espera y qué recomiendan los técnicos
Los pronósticos indican que las lluvias de la segunda mitad de enero y febrero serán normales o inferiores a lo normal, y no alcanzarán a compensar el déficit acumulado. Además, se esperan temperaturas superiores al promedio para el trimestre enero-febrero-marzo.
Ante este escenario, el DPA recomendó reforzar el uso eficiente del agua, preparar sistemas de captación, reorganizar los turnos de riego y asegurar reservas para consumo humano, producción y combate de incendios, en un verano que se perfila como uno de los más críticos en términos hídricos de los últimos años.
