Cierre de «Lechuza»: «Es muy triste desarmar en cuatro días el trabajo de cinco años»

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El bowling y restaurante “Lechuza”, un clásico de encuentros familiares, cumpleaños y salidas con amigos en Comodoro Rivadavia, cerró sus puertas el domingo luego de cinco años de actividad. La noticia generó sorpresa entre clientes habituales y dejó un sabor amargo tanto en su dueño como en parte de la sociedad de Comodoro.

Nahuel, propietario del local, dialogó con ADNSUR y explicó que la decisión fue meditada, aunque no por eso menos dolorosa. “La realidad es que fue una decisión difícil, pero no se podía dilatar más. Te vas dando cuenta en el tiempo de que la situación va cambiando. La decisión había que tomarla”, sostuvo.

El empresario reconoció que el contexto económico fue determinante. “Los costos iban aumentando, y la gente era cada vez menos. Nosotros trabajamos mucho en invierno y en verano. Pero no veía potable seguir como veníamos todo el año”, afirmó. Según detalló, si bien durante los fines de semana el lugar lograba llenarse, la situación entre semana era muy distinta. “El fin de semana se llenaba, pero de domingo a jueves nada. No venía gente. Entonces no se podía mantener más”, lamentó.

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IG @lechuzabowling

“Lechuza” había logrado consolidarse como una alternativa de entretenimiento bajo techo, especialmente en temporadas frías o de fuertes vientos característicos de la ciudad. Sin embargo, el sostenimiento del negocio se volvió cada vez más complejo. Nahuel explicó que los aumentos de insumos y servicios impactaron de lleno en la estructura de costos. “El aumento de precios en la carta se iba acomodando un poquito, y todo se acomodaba, pero en este tiempo iban aumentando los insumos, la luz, la carne, y no podía aumentar la carta. No había demanda”, describió.

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El propietario remarcó que intentó ajustar los valores del menú de manera gradual, pero el poder adquisitivo de los clientes no acompañó. “No podía trasladar todos los aumentos a la carta porque la gente no respondía. Era un equilibrio que cada vez se hacía más difícil de sostener”, indicó.

Más allá de los números, el cierre tuvo un fuerte impacto emocional. “Yo soy frío, he tenido otros comercios, y siempre pensé que no hay que tomarlo como otra cosa. Es un negocio y cuando ya no va la decisión hay que saberla tomar. Pero es un golpe duro, la decisión fue un bajón. El domingo fue el último día que trabajé”, expresó.

La despedida no fue sencilla. Muchos clientes tenían reservas programadas para cumpleaños y eventos. “Hay clientes que no lo podían creer, tenía cumpleaños reservados, eventos, tuve que llamar a la gente y cancelar. Algunos se enojaron, pero esto fue una sumatoria de cosas que hizo imposible seguir”, relató.

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El proceso de cierre fue tan rápido como impactante. “Tardamos 10 meses en levantar el local, y 4 días en desarmarlo. Es tristísimo, porque pusimos todo, y desarmarlo en 4 días es muy duro, verlo así”, confesó Nahuel, visiblemente afectado por el final del emprendimiento.

El cierre de “Lechuza” se suma a una serie de comercios gastronómicos y de entretenimiento que en los últimos meses han debido bajar sus persianas en la ciudad, en un contexto marcado por la retracción del consumo y el aumento de costos operativos.

Para Nahuel, el balance es agridulce. Destaca el esfuerzo, la inversión y el vínculo generado con los clientes durante estos cinco años, pero también reconoce que sostener un negocio requiere condiciones que hoy no estaban dadas. “Siempre pensé que no hay que encariñarse con un negocio más allá de lo razonable. Cuando no funciona, hay que saber cortar. Pero eso no quita que sea tristísimo”, concluyó.

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El cierre de “Lechuza” deja un vacío en la oferta recreativa de la ciudad y marca el final de un espacio que supo ser punto de encuentro para cientos de familias y grupos de amigos en Comodoro Rivadavia.

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